martes, 14 de noviembre de 2017

BIENVENIDOS

Bienvenidos a la Isla Urbana náufragos del cemento, del ruido y del caos. Disfruten de éste lugar mágico de la ciudad, donde lo moderno y lo tradicional confluyen de manera sinérgica y casi natural. En la avenida Villarroel casi esquina Circunvalación, se ubica una de las plazas de comida más importantes de Cochabamba: “Las Islas”. Éste centro gastronómico está conformado por más de 10 casetas de comida, las cuales presentan desde opciones nacionales, hasta platos extranjeros. Su importancia histórica es indudable; hace más de 30 años que éste proyecto se fue gestando de manera informal en base a la aglomeración de carritos de comida ambulante. Aunque el impacto que tiene sobre cercado y su población es de suma relevancia, la existencia de información oficial o investigaciones sobre ella es prácticamente nula.  En este sentido, el presente reportaje tiene la finalidad de adentrarse en “Las Islas”, para así intentar entender el punto en el que radica su complejidad y magnitud.

Se cree que su inicio está relacionado a la aparición de “Las Tierritas”, lugar que cumplía una función similar y donde se popularizó el trancapecho. Posteriormente, cuando éste centro fue creciendo y cambio de locación, se lo empezó a llamar “Las Islas”. No hay información certera acerca de la razón del denominativo, sin embargo, se piensa que es porque cada caseta se asemejaba a una “isla” en un patio de comidas. Éstas funcionaron de manera clandestina hasta que la municipalidad tuvo que intervenir en su ordenamiento, puesto que estaban generando ciertos problemas en la zona donde se ubicaban (entre la calle Tarija y la av. América),  y económicamente también era un sector de mucho movimiento de dinero. Actualmente se encuentran en una infraestructura especial que se creó gubernamentalmente para evitar que haya más problemas y que, al mismo tiempo, los vendedores puedan ejercer su ocupación de manera plena, ésta vez regulada por el Estado.

De todas maneras, en éste trabajo no se tocará de manera amplia el factor económico, ya que, lo que primará es la importancia cultural y social. “Las Islas” han conformado todo un imaginario colectivo y una serie de mitos acerca de su papel como principal centro culinario en la zona norte de Cochabamba. Es un espacio ocupado esencialmente por gente joven, pero no está limitado para ninguna clase social específica. Es un centro clave para entender a la cultura Cochabambina. Efectivamente, no se busca afirmar que todos los habitantes de la ciudad se sienten identificados o asisten a “Las Islas”, pero es claro que una gran mayoría reconoce la importancia de éste patio de comidas y le atribuye distintos significados según la funcionalidad que le den. Por ejemplo, los vecinos pueden verlo como un factor conflictivo debido a la congestión vehicular que generan o a la cantidad de gente joven que llena la zona a tardías horas de la noche; pero para estos últimos, “Las Islas” puede ser en muchos casos, el santo grial para encontrar comida buena y barata luego de una fiesta.  En ese sentido, esta plaza de comidas es indiscutiblemente un espacio caótico. No solo por la forma en la que está organizada, sino porque día a día está interviniendo en la historia de nuestra ciudad en los ámbitos cultural, social, económico, político y de salud. Por lo tanto, y para ser congruentes con la temática, éste reportaje es ciertamente caótico también.

Está compuesto por una serie de entrevistas y otros documentos de apoyo que buscan abarcar, de la manera más sencilla posible, todas las áreas anteriormente nombradas. Una antropóloga, un gastrósofo, un comunicador, un sociólogo, un gastroenterólogo, una caserita, una empleada doméstica, clientes frecuentes del lugar y un grupo de jóvenes reporteras; buscan armar éste discurso para otorgarle valor a un centro urbano esencial y muchas veces menospreciado de nuestra localidad. Puede parecer un conjunto confuso, pero parece ser que la magia de la que hablábamos con anterioridad, es justamente esa confusión. Además, encontramos que cada relato se entrecruza tocando puntos claves que definen su existencia. La lectura no debe ser necesariamente cronológica, ya que dejamos a libertad del lector el orden en el que quiera aproximarse a los textos.

Después de todo lo dicho, sólo queda recomendarle al visitante de éste blog, que aunque haya llegado aquí por accidente, casualidad o a su vez por curiosidad, intente apreciar a “Las Islas” más allá de lo que comúnmente solemos percibir; que abra su mente a lo cotidiano y que (posiblemente) disfrute  de éste reportaje. Aunque ésta plaza de comidas no tenga incidencia alguna sobre su vida, es un intento por armar el relato de una ciudad y es un proyecto que puede aplicarse en muchos más casos. Entonces, ésta es simplemente una breve introducción para los escritos que están a continuación, los cuales brillan por su propio peso  y sólo precisan de algún interesado que quiera leerlos. Así que una vez más, bienvenidos a la Isla Urbana, donde el caos es la principal atracción, esperamos que disfruten  su estadía.

-Laura Rivera Tapia 

lunes, 13 de noviembre de 2017

CURIOSISLAS, ¿SABÍAS QUE...?


JORGE (TIMÓN) PREPARANDO SU PROPIO TRANCAPECHO

Jorge (Timón), preparando su trancapecho favorito.



Fuente: Jorge Quispe.


¿QUÉ VAS A LLEVAR CASERITA?


Ni lo grandes críticos americanos de comida, ni los afamados chef’s franceses son capaces de competir con el exigente paladar del cochabambino. Aquí no sólo basta con comer rico, harto y barato; en Cochabamba, el ingrediente más importante que se le debe poner a los platos es el cariño de la casera. Cuando nos adentramos en la vida de éste pequeño valle; el cuál fue testigo de la quiebra de McDonald´s, la cadena de comida rápida más grande del mundo, podemos darnos cuenta de que no es sólo el consumo de comida tradicional lo que importa, sino también el cómo y el dónde uno la consume. ¿Qué es lo que un cochabambino busca a la hora de encontrar un rincón ideal para comer? Si bien ésta puede parecer una pregunta difícil, la respuesta es muy simple: un lugar donde lo traten como en casa. El que te sirvan con palabras dulces que, de alguna forma, logren alegrar tu día o que sepan exactamente cómo te gusta comer tu trancapecho favorito o tu anticucho recién cocinado, son cosas que ni el restaurante italiano más fino puede superar.

Ésta dinámica que se genera en la industria gastronómica local, la cual claramente trasciende la relación comerciante-cliente, tiene como protagonista a una figura que ya se había mencionado anteriormente, la case o caserita. Como su nombre mismo lo adelanta, las caseras son aquellas vendedoras que, a través del trato especial que te dan como cliente, te brindan una experiencia de hogar, de comida hecha en casa que es incomparable. Se les suele llamar las miski simi, las de la boca dulce que nos envuelven en un aire de afecto y apego que sólo ellas saben generar. Por muy mítica y fantástica que esa descripción pueda sonar, solo aquél que experimentó ese cariño casi maternal que otorgan, sabe de lo que estamos hablando. Éstas relaciones se construyen, como cualquier otro lazo afectivo, con años de fidelidad, confianza y complicidad.

Éste fenómeno social, muy propio de la región boliviana, ha logrado posicionarse como un mecanismo claro de defensa en contra de una cultura occidental cada vez más individualista. El sentido del consumo de la comida como espacio de socialización, a través de la importancia que se le atribuye a la atención de las caseras, es esencial para conservar nuestras raíces de comunidad. El plato preparado con cariño siempre va a ser una pequeña representación de una comunidad compuesta de lazos afectivos; y justamente, uno de los lugares en los que se puede observar claramente Ésta dinámica es en la plaza de comidas llamada ¨Las Islas¨.

Ubicada en la zona norte de la provincia Cercado de Cochabamba, ¨Las Islas¨ se ha establecido como uno de los centros urbanos más importantes de la región. Ahí, donde conviven más de diez puestos que ofrecen una variedad de comida rápida tradicional e internacional; se encuentra el puesto de Doña Anita, los trancapechos más famosos del lugar.

Doña Anita se dedica al rubro de la comida desde hace ya treinta años, pero va trabajando solamente en ¨Las Islas¨ alrededor de veinte. En su local, además de ofrecer sillpanchos, trancapechos, milanesas y lomitos, les ofrece a sus clientes un servicio fiel e incondicional: ¨Yo trabajaba en un colegio antes, de ahí que decidí dedicarme a cocinar, me iba mejor y ganaba más plata. Han sido mis alumnos quienes me han impulsado a abrir mi puesto y después ellos se han vuelto mis clientes¨. Anita ha logrado ganarse a compradores de una manera inigualable, cocinándoles con mucho corazón y con mucho cariño, ella dice que la mayoría de su público son los jóvenes, quienes acuden al lugar mayormente los fines de semana en la madrugada.

Del otro lado de la historia está Jorge Quispe, mejor conocido como ¨Timón¨, un estudiante de 22 años de la carrera de comunicación que es, más que cliente, un amigo de Doña Anita: ¨Hace unos tres años ya que voy donde la Anita, la primera vez que llegué ahí fue para recuperar después de una fiesta y así me quede con ella¨. Timón afirma que es tan cercano a ella que ya sabe de memoria sus gustos, e incluso le da permiso para que él entre a la cocina del puesto: ¨Como ya se ha vuelto una tradición ir a reaccionar ahí, ya sabe la Anita cómo me gusta mi trancapecho, hasta me deja entrar a su cocina para que yo mismo me prepare¨. Timón afirma que la fidelidad que le tiene a Doña Anita es algo que jamás podría romperse; y con el paso del tiempo, él ha logrado hacer que su círculo de amigos con los que normalmente acude a comer ahí, forjen la misma cercanía: ¨Con la Anita todo es cuestión de confianza; yo vuelvo a comprarle siempre, no solo porque es tradición, sino también por cómo me trata y cómo me conoce tan bien¨.

Ésta relación es tan solo una sola de las tantas que se pueden encontrar cuando uno va a ¨Las Islas¨ y observa el ambiente de manera más detenida. Éste constructo social e identitario que en un principio podría parecer insignificante, nos muestra el lado más humano de las relaciones económicas que se dan en nuestro país; y a su vez, funciona también como un espejo para que los cochabambinos nos miremos a la cara y no olvidemos de dónde venimos.

El mundo actual no tiene por qué ser tan frío, en nuestra cotidianidad hay gestos que, a pesar de ser pequeños, tienen la capacidad de devolverle el sentido más cálido a nuestras acciones. Caseritas como Doña Anita y clientes como Timón, son bolivianos comunes y corrientes, con grandes historias que resignifican día a día diversas prácticas culturales que, a pesar de la influencia occidental mercantilista tan presente, se niegan a desaparecer. La noción de lo nuestro como algo comunitario debería ser algo a lo que nos aferremos con todas nuestras fuerzas, y es justamente el papel que desarrollan las caseras, algo que contribuye a ésta tarea. Mirando con atención a lo que nos rodea, vamos a poder ser capaces de encontrar el lado fascinante de las cosas más banales; por lo que las relaciones sociales que se generan y crecen dentro de nuestro espacio público deberían ser un foco de atención.  


-          Adriana Carolina Benitez Ballivián 

ENTREVISTA A ALBERTO RIVERA PIZARRO


UN ASPECTO SOCIOLÓGICO DE “LAS ISLAS”

Alberto Rivera Pizarro, es sociólogo por la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz), investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) hace 39 años, con 17 libros publicados, 26 años docente en la UMSS; fue concejal municipal y director de planeamiento de la Alcaldía de Cercado 2008 – 2010. En ésta oportunidad nos brinda una entrevista acerca de su punto de vista de “Las Islas”.

P: Desde un punto de vista sociológico, ¿Cuál considera que es la importancia de “Las Islas” para Cochabamba (cercado)?

R: Las Islitas son comedores de comida criolla, que desde al menos una década, tenían puestos semi ambulantes y atendían en horario nocturno con precios económicos. La importancia de un comedor así es grande, porque está dirigido a atender las necesidades alimenticias de la población joven y una buena parte de adultos mayores, especialmente de clase media que confían en la calidad y precios ofertados.

P: ¿Qué relación existe entre la actividad gastronómica y la socialización?

R: Los lugares tradicionales de comida tienen una estrecha relación con la socialización.[1] Las Islitas son parte de los agentes sociales que lograron imponer estilos de comida rápida nocturna, que con el paso de los años, se transformaron en conductas socio culturales muy ligadas al medio ambiente de la ciudad de Cochabamba porque los usuarios saben con certeza que, en medio de sus actividades de recreación nocturna, pueden encontrar comida barata y ese es el elemento clave de la socialización.
P: En relación a la planificación urbana, ¿Cree que la relocalización de éste sector por parte de la municipalidad fue efectiva?

R: Sí, fue efectiva por 2 razones; primero porque fueron localizados en la misma Avenida cerca de la Circunvalación con locales bien construidos, con mesas y asientos para mejor comodidad, con refrigeradores y congeladoras que facilitan la preparación de bebidas frías. Segundo, porque se ampliaron los lugares de parqueo y eso permite la circulación de todos los consumidores que llegan en vehículos.

P: ¿Cree que las políticas públicas deben ser congruentes con las prácticas culturales de una sociedad?

R: Por supuesto, no se pueden importar o copiar políticas públicas de otros países, justamente porque deben estar de completo acuerdo con las pautas culturales de los vecinos de ésta ciudad. La diversión nocturna en Cochabamba es amplia y diversa, pero requiere de complementos básicos como la alimentación en lugares cómodos y con baños limpios y seguros, las Islitas tiene ambos elementos.

P: ¿Cómo se da el proceso de ocupación territorial urbana que resultó en la conformación de “Las Islas” y otras plazas de comida ambulantes?

R: La ciudad de Cochabamba posee una larga tradición de lugares y símbolos que anuncian la oferta de comida ambulante. En las calles próximas a La Cancha que fue, y sigue siendo, la más concurrida a toda hora del día, sus vecinas instalaron puestos de comida que se anunciaban con un foco encendido en la puerta de calle o bien con pequeñas banderas plásticas de colores. Algo similar se hacía para ofrecer en la periferia urbana con banderas blancas, prendidas a una caña hueca. La gente tiene un fino instinto de sobrevivencia y conoce lugares para comprar y sobre todo para comer.
Esos lugares que fueron ocupados por la gente, resultaron símbolos de ocupación territorial urbana; las Islitas resultaron de una agrupación de vendedoras de comida rápida que vendían en lugares alejados y decidieron concentrarse en una avenida para mantener su tradición en mejores condiciones urbanas.







[1] Definida como el proceso mediante el cual el ser humano aprende, en el transcurso de su vida, los elementos socioculturales de su medio ambiente y los integra a la estructura de su personalidad bajo la influencia de experiencias y de agentes sociales (https://definicion.de/socializacion/)

ENTREVISTA A CRISTINA FLORES


(El nombre ha sido modificado a solicitud del informante) 

EL ANTES Y EL AHORA DE LA GASTRONOMÍA COCHABAMBINA

Nuestra siguiente entrevistada tiene la ocupación de realizar el servicio de limpieza en diferentes casas; tiene 52 años y en ésta ocasión nos comenta la percepción que ella tiene a la hora de hablar de “Las Islas” y de cómo es que Cochabamba ha ido sufriendo un proceso de transformación a lo largo de los años en cuanto a su gastronomía.

P. ¿Alguna vez ha comido en “Las Islas”?

R. He ido a comer alguna vez; con mis sobrinos, con mis amigas.

P. ¿Cree que esa comida guarda algo de la comida tradicional cochabambina?

R. Algunas cosas sí, pero mayormente no. Si recordamos el pollo, por ejemplo, sólo se comía en los cumpleaños. No era plato de todos los días; en cambio ahora es barato y lo venden en todas partes, pollo y pollo, en cada esquina.

P. ¿Con la carne era igual?

R. Peor con la carne. En el campo se comía carne sólo en las fiestas, y en la ciudad igual. Mi familia es de la ciudad, la carne tampoco era de todos los días.

P. ¿Cuál era la base de la alimentación en ese entonces?

R. Verduras, papas, frutas. Una sopa se cocinaba en horas, se picaba toda clase de verduras, bien finito, con la papa, las hierbitas. Incluso los fideos y el arroz no se usaban mucho, de niña yo no comía fideos; mote de habas, de maíz, eso comíamos, con quesillo fresco. La comida era mucho más sana, por eso la gente de la generación de nuestros papás envejece mejor. Mi mamá como si nada está. Todas las tardes come un plato de frutas.

P. ¿Considera que es mejor comer en la casa?

R. Claro, yo antes de salir al trabajo cocino para mi hijo; afuera todo es frituras, con qué aceite cocinarán. Tampoco se les puede prohibir ir a esos lugares con sus amigos, lo hacen por diversión, pero no es comida sana. Para pasar el rato es.

Los platos típicamente cochabambinos ahora son el silpancho, el lappin, el pique macho. El pique macho tiene su historia; cuando recién se abrieron los restaurantes, dicen que los oficinistas, todos iban a comer después de sus trabajos. Una noche unos oficinistas habían salido tarde de su trabajo y cuando fueron a comer ya no encontraban nada, hasta que una señora de El Prado les dijo que sí, que iba a prepararles algo. Entró a la cocina y picó la carne que le había sobrado, después unos chorizos, hizo las papas fritas, puso huevos duros, todo los que sobró y tampoco alcanzaba para preparar los platos enteros. Tomó entonces unas cebollas, las partió en cuatro, unos tomates, los partió en cuatro. Puso todo en una fuente y les sirvió. Dicen que comieron muy bien, estaban hambrientos; pero uno de ellos, al ver todo picado y las cebollas partidas en cuatro y no bien picaditas había dicho: Esto parece hecho por un macho, no por nuestra casera, de ahí el nombre de “Pique Macho”.

Pero una sopita de papas picadas, finito, ya no se encuentra en ninguna parte, todo va cambiando. Se pierde también lo que eran las costumbres de los padres.

P. ¿Sus hijos comen en la casa?

R. Mi hijo menor come en mi casa, los mayores son casados. Tengo una hija que vive en Brasil; sus hijitas completamente diferente comen, en la escuela les enseñan a hacer platos que sean nutritivos, les enseñan a combinar los alimentos; son pequeñitas pero comen saludablemente. Mi hija les pica zanahorias, apio, abren el refrigerador y como conejitos están. Yo era adicta a la Coca Cola, con mi hija he aprendido a controlarme, ahora solo agua tomo.


Fuente: Propia.

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS GONZALES FLORES


“LAS ISLAS: UNA PERSPECTIVA SANITARIA”

Para tener otra perspectiva en cuanto a nuestra investigación sobre “Las Islas”, recurrimos a un profesional en medicina. En ésta ocasión entrevistamos al Doctor José Luis Gonzales, quién es microbiólogo, trabajó en la clínica “Los Olivos” y actualmente trabaja como docente en la Universidad Central (UNICEN). Constantemente realiza investigaciones relacionadas a su especialidad en el centro “Edgar Montaño”. A continuación responde a algunas preguntas acerca de nuestro tema:

P: Como es de conocimiento general “las islas” tienen un papel preponderante dentro de la alimentación de muchos jóvenes, por lo tanto ¿Cuál considera que son las consecuencias de que la población joven consuma niveles tan altos de calorías y grasas de manera muy frecuente?

R: Debido a que las frituras corresponden a lo que son aceites y otros  similares, corresponden a grupos de los tantos saturados que existen; siendo cada vez más reutilizados, es que aumenta probabilidad de graves consecuencias en la salud. En segundo lugar, las mezclas que se hacen con los alimentos, ya sea con aderezos u otros, hacen que aumenten las calorías a nivel corporal y también, la probabilidad de aumentar la masa corporal o sufrir severos riesgos en la salud.

P: De manera aproximada, ¿Cuál es la cantidad de pacientes que llega a consulta por malestares estomacales causados por ingerir alimentos de lugares como “Las Islas”?

R: Es frecuente; dependiendo del número de pacientes y del centro de salud correspondiente. A una clínica pequeña, mínimamente llega entre uno y dos pacientes por día, y si el hospital es más grande se habla de 8 a 10 pacientes por día con éstas dolencias.

P: Respecto a la salubridad e higiene de los alimentos, ¿Usted cómo calificaría el servicio que se ofrece en ese lugar?

R: Si hacemos un parámetro entre 1 y 9, estoy seguro que no pasamos de 4 porque no se utiliza agua con su respectivo control, lo cual es un problema grave. Aparte, los alimentos crudos se consumen de productor a consumidor, es decir, que no se les hace un tratamiento adecuado, por lo tanto, aumentan las incidencias bacterianas y parasitarias.

P: ¿Qué aconsejaría a los jóvenes que acuden frecuentemente a consumir alimentos a estos lugares?



R: Lo ideal sería consumir alimentos que estén en buen estado y sean más higiénicos. Lo ideal es siempre comer en casa.

ENTREVISTA A GABRIELA CANEDO


“En Cochabamba, todo gira en torno a la comida”

La socióloga boliviana Gabriela Canedo, es una profesional sumamente interesada en temáticas culturales. Posee un Doctorado en Antropología; es vicepresidenta de la Asociación de Estudios Bolivianos (AEB); docente de pregrado y postgrado en la Universidad Mayor de San Simón  y es la actual presidenta del espacio de reflexión interdisciplinar Centro Cuarto Intermedio. Entre sus principales áreas de estudio, se enfoca en temas de identidad, multiculturalismo e interculturalidad. Para poder comprender a mayor profundidad el fenómeno de “Las Islas”, Gabriela aceptó responder algunas preguntas que formulamos, con la finalidad de poder entender qué papel llega a jugar éste espacio urbano en la vida de los cochabambinos.

P: ¿Cuál es el proceso de formación de identidad?

R: En la conformación de la identidad pueden haber varias aristas, de hecho es polisémica y dependiendo del espacio en el que está y cuál es su interlocutor, saca una determinada identidad; muchas veces puede ser instrumental, otras veces hay una perspectiva interesante que es la constructivista, la cual sostiene que ésta construcción del “yo”, del “yo me identifico con algo”, se construye en relación a un “otro”. Justamente, es la diferencia en la que construye la identidad, no tanto a lo común, ya que lo común  lo podemos tener nosotras; pero lo que nos va hacer identificar la diferencia que tenemos con el otro, es decir, la carencia de determinados elementos. En ese sentido, la identidad es bastante compleja y relacional porque siempre tiene que haber un “alter”, un “otro” y es polivalente porque no tiene una sola definición; es decir, si es que estoy en una reunión de padres de familia, siempre saldrá mi identidad de mamá, o cuando estoy en la universidad tengo identidad de docente, es así como se conforma la identidad. Hay un autor interesante, Frederick Bart, que habla sobre los grupos étnicos y sus fronteras, entonces él define que la identidad se forma en la frontera, en lo diferente que tiene el otro.

La identidad no basta con yo reconocerme, si no tengo el reconocimiento del otro; no se llega a conformar la identidad si no existe el reconocimiento. Luego, los elementos de una identidad van cambiando y los que la definen es “el grupo”, que tiene que seguir nombrando o no. Para ellos, hay unos puntos cruciales para seguir siendo lo que son y ellos lo definen. Entonces, hay por ejemplo, culturas que se desarraigan de la vestimenta, pero no se deja la tierra, ya que dejamos de pertenecer a ella. En cuanto a la apropiación del espacio, se hace mención al concepto de territorio, que es un espacio geográfico que en éste caso sería “Las Islas”, una zona determinada la cual será definida en base a la apropiación del sujeto. Lo más importante de éste espacio es que se encuentra en la zona Norte lo cual marca de gran manera a Cochabamba, especialmente desde el 11 de Enero del 2007 cuando hubo la gran división de la zona Norte y la zona Sur; “Las Islas” podría ser un lugar para determinar las clases sociales.

P: Entonces, ¿Éste carácter territorial está ligado a las atribuciones imaginarias que varios segmentos le otorgan a “Las Islas” como algo propio del cochabambino?

R: Tiene que ver mucho con la carga simbólica y la apropiación de la gente. Por ejemplo, me gustaba que no tenga mesitas aunque desde el punto institucional es mejor debido a que implementaron el orden y la higiene. Sí tiene que ver con imaginarios, representaciones simbólicas.

 P: Existe una carga mitológica bastante fuerte basada en discursos simbólicos sobre este lugar. ¿Cómo las comunidades pueden armar estos discursos? ¿Por qué lo hacen? ¿Cuál es la necesidad para realizarlos?

R: Cualquier ritual, una fiesta, la religión, etc. Son sistemas de representación o de simbolización  que están significando algo; pero no tiene efecto si no hay una práctica, si otras personas no te siguen no hay efecto. Por ejemplo, si se armó un discurso de que “Las Islas” está abierto las 24hrs, que es para que los jóvenes vayan a reaccionar, entre otros, es algo funcional. Es que es algo asiduo, pero no sólo de una persona sino de un conjunto, de un etario joven; entonces estos discursos míticos se dan porque hay una práctica, está al alcance del bolsillo de los jóvenes y la diversidad de comida a un precio aumenta este imaginario que si corresponde con la realidad; barato, seguro, etc.

P: ¿Por qué cree que la gastronomía es tan importante para esa conformación cochabambina identitaria?

R: Yo creo que da un poco la condición geográfica e histórica. Por ejemplo, si podemos comparar con La Paz, que no tiene esa tradición; cuando un cochabambino va no se siente satisfecho por lo que hay, entonces es un poco zonificado y tiene que ver con la historia del departamento, la tradición de tener buena producción de verdura, etc. Cochabamba forma iconos como la comida en éste caso y otros que son difundidas por las masas que siguen. La agricultura en los valles determinó el desarrollo de una buena comida y decantó en empresas, restaurantes. Puede que no todos nos sintamos identificados con esos elementos, pero son definitivamente los más difundidos entre la población.

P: Como se dijo que la identidad no es homogénea, ni estática, ¿Ese proceso dinámico va apropiándose de distintos elementos?

R: Claro, yo creo que el imaginario de un lugar va cambiando; los elementos varían según la función que cumplen en distintos lugares. Es dinámico de acuerdo a las generaciones y mantienen un arraigo al origen. “Las Islas” pueden tener una significación diferente para el norte o el sur de la ciudad, puede ser desde comida barata, hasta una posibilidad de ascenso social respectivamente.

P: “Las Islas” adquirió un carácter turístico y social. ¿Cree que existe alguna relación entre lo gastronómico y la socialización de las personas?

R: Totalmente, es cultural; es decir que las relaciones sociales y culturales están alrededor de la comida, por lo que se considera un componente importante. Es un elemento fuerte de socialización; compartes la charla, el baile, pero al mismo tiempo la comida ejerce cierta presión. Ésta condición no es natural, es cultural. En Cochabamba, todo gira en torno a la comida.

P: En sociedades más individualistas, los centros de comida generalmente tienen una dinámica de “llegas, comes y te vas”. ¿Por qué es tan fuerte el carácter de lo comunitario en Bolivia?

R: Tenemos tradición de organizarnos o asociarnos, tenemos una capacidad corporativa de formar sindicatos o familias nucleares. Yo creo que ésta sociedad es individualizada en ciertos sentidos, pero aquí somos más gregarios, la familia pesa mucho aún no hay proceso de individualización como existe en distintas culturas. Es un carácter más histórico, concebimos la vida de distinta manera.

P: Y siguiendo esta idea de lo familiar. En “Las Islas” los clientes son amigos de las “caseritas”, tienen una relación muy cercana. Entonces, ¿El carácter íntimo de ésta actividad tiene alguna relación con esto?

R: Efectivamente, la relación que tienes con tu caserito o caserita no es algo que verías en un supermercado o fuera del país; es una relación que si es asidua de un lugar, se va haciendo más que una transacción mercantil con la “yapita” o el hecho que se metan en la vida de los comensales. Se dan unas relaciones más humanas y eso es algo que vale la pena recuperar, la relación cercana en todo espacio.  Éste tipo de lugares conforman la recuperación de éstas prácticas. El proceso de apropiación en “Las Islas” está lleno de símbolos y ritualizaciones, atravesado por la cultura con intervención de la colectividad sobre lo natural.

POLÍTICAS PÚBLICAS


CON SABOR A ORDENANZAS

La transformación más importante de “Las Islas” se dio en el encuentro con las ordenanzas municipales. Podríamos deducir que cuando una actividad informal se ve regulada y controlada por el poder estatal, pierde completamente su esencia. Pero éste caso puede ser mucho más complejo, ya que las políticas públicas no sólo deben hacerle frente a una actividad económica informal, sino a una serie de prácticas culturalmente normalizadas. En éste momento es necesario plantearse la cuestión acerca de los límites y las competencias del orden gubernamental. ¿Es necesario que las ordenanzas municipales sean congruentes con el contexto local? ¿O, a su vez es más producente adecuar nuestras costumbres a la ley? Para responder éstas preguntas es preciso comprender que las explicaciones no serán puras y estarán llenas de matices en las que podríamos interpelar a ambas partes.

La primera acción municipal giró en torno a la relocalización de “Las Islas”, ya que en el anteproyecto de la Resolución Municipal 5822/11, se alegó que éste centro causaba daños de carácter social y ambiental en su primera ubicación (Vea las locaciones aquí: https://islitaurbana.blogspot.com/search/label/Infografias). Entre éstas quejas, se encontraba la congestión vehicular, la contaminación por los gases y olores producidos por los carritos; la aglomeración de jóvenes que consumían bebidas alcohólicas y los actos obscenos que pervertían la “moral” de la sociedad. Todos estos argumentos parecen bastante lógicos, pero el problema radicaba en que las caseras y los caseros consideraban que éstas acusaciones tenían además una carga racial en contra suyo. Apelaban a las decisiones políticas, asegurando que clausurar el lugar sería una forma de atentar contra su sustento económico y sus derechos laborales.

El segundo documento emitido fue el Decreto Municipal Nº011/2014, que perseguía soluciones que intentaban beneficiar a ambas partes. Además de acordar la relocalización; se definieron competencias, uso permitido de la infraestructura, modos de atención, horarios de funcionamiento, prohibición de  la venta y distribución de bebidas alcohólicas, disposiciones, medidas de control, seguridad e inspección, entre otros puntos.  El trato resultaba conveniente para los vendedores, pero varios de los postulados parecían ciertamente innecesarios. Por ejemplo, que los dueños de casetas tienen prohibido estacionar sus movilidades en el parqueo, y que los clientes sólo pueden tener sus autos ahí durante media hora, de caso contrario serán revolcados. De igual manera, se puede sancionar con la baja de la licencia de un propietario si no está atendiendo de manera directa a sus comensales. Al principio los vendedores se veían escépticos con este trato, pero cedieron con la finalidad de poder proseguir con el desarrollo de sus ventas.

Posteriormente, éste Decreto se vio reforzado por la “Ley Municipal de Actividades Económicas: Plaza de comida “Las Islas” que contiene las mismas estipulaciones de manera más concreta. El último y más reciente documento referido a éste centro es la Resolución Municipal 6696/2014, que acota una nueva consideración sumamente interesante. En este, se plantea a “Las Islas” como una marca reconocida a nivel mundial, que debe ser explotada y potencializada como centro turístico gastronómico, donde se puedan degustar varios platillos nacionales de manera segura, limpia y cómoda. A pesar de todas éstas medidas, aún en la nueva ubicación existen problemas con la cantidad de jóvenes que se reúnen tarde por la noche a realizar reuniones y comer entre amigos. Desde el traslado sin embargo, la clientela disminuyó, lo cual molestó mucho a los vendedores.

En este sentido, planteamos si realmente un carácter público combativo resulta en una verdadera solución. Como se pudo constatar en los otros artículos que conforman éste reportaje, la comida necesariamente tiene un carácter social para el cochabambino. Además, la comida ambulante tiene esa condición, la gente se reúne en espacios públicos a consumirla. Aunque “Las Islas” tomaron una forma sedentaria con la nueva infraestructura, aún conservan ese sentido de reunión urbana. Efectivamente es correcto regular la acción de éste tipo de sectores siempre que resulte perjudicial para el bien común, pero debemos ver las limitaciones contextuales que nuestra localidad presenta. Por lo tanto, es imprescindible hacer una revisión constante de éste tipo de leyes y decretos, para poder analizar qué puntos ya no tienen vigencia y qué nuevos planes de acción podrían efectuarse para lograr un equilibrio armónico entre los vendedores de éste centro y la vecindad.


-       Laura Rivera Tapia
Fuente: Propia.


Fuente: Propia.

ENTREVISTA A RAMÓN ROCHA MONROY


¿Dónde está la capital gastronómica?

 Sixto Ramón Rocha Monroy  es un reconocido escritor y periodista cochabambino, que además de su vocación por las letras, tiene una fascinación por el mundo culinario. El experto gastrósofo es un analista y crítico de varios procesos y prácticas gastronómicas nacionales, por lo que decidimos hablar con él acerca de “Las Islas”. Éste profesional tiene una perspectiva íntegra sobre éste ámbito, ya que toca temas económicos, políticos, sociales y culturales en relación a la comida. Éste se vio sumamente predispuesto a apoyar en el trabajo, ya que considera que muchas veces no se teoriza o estudia sectores que son de vital importancia para la historia de una ciudad, tal como, en este caso, la mencionada plaza de comidas. En el presente texto se desarrollarán los puntos clave tratados en la entrevista con el escritor.

En primera instancia, Rocha Monroy (R.R.M) resaltó la importancia histórica de la vida agraria cochabambina. El denominativo de ser el “granero de Bolivia”, gestó la eterna pregunta de: ¿Cómo alimentar a tanta gente en los centros mineros? Las mujeres y los hijos naturales mestizos que resultaban del encuentro con los españoles, fueron constantemente excluidos, viéndose obligados a trabajar como arrieros o abrir pensiones para la gente del lugar. De ese pasado es que surge la vocación gastronómica cochabambina, según el escritor. Además, ya podíamos ver indicios de la dirección interna del mercado local y su carácter centrípeto. La gente de ésta ciudad se preocupa por la abundancia de buena comida. También señaló que uno de los aspectos más apetecidos por nuestra población, es la existencia de una cantidad inmensa de comida ambulante; esto representa una opción barata y de generosa cantidad. “Las Tierritas”, fue de los primeros sectores de ésta índole en la zona norte de Cochabamba, ahí fue donde se popularizó el consumo de sillpancho entre la población joven.
R.R.M considera que varios lugares urbanos pueden ser zonas de encuentro o de separación; el Rio Rocha siempre marcó una diferencia clara entre el norte y el sur, muchas veces de manera excluyente y problemática. La aglomeración de puestos de comida ambulante es mucho más común en la zona sur, por lo que “Las Islas” representa un traslado exitoso hacia el norte, conformando un espacio beneficioso de reunión y de encuentro.  Sin embargo, es notorio el deterioro de éste tipo de puestos alimenticios; los puestos ambulantes antes brillaban por su forma artesanal y ahora, se asemejan cada vez más al modelo clásico de comida rápida. Lo mismo sucede con la industria avícola, asegura Ramón: “Antes matar a la gallina de la casa era todo un acontecimiento, ahora hay pollos a la broaster en cada esquina”, ésta es una forma desvirtuar la característica artesanal de la comida ambulante.

Otro aspecto que tocó el experto, hace referencia a la ocupación del espacio público. “Las Islas”, a pesar de sus diversos traslados gracias a ordenanzas municipales, cumple el rol de ser un territorio con una alta funcionalidad para los cochabambinos. Alega que la razón de su fama está en relación con su forma pre-capitalista de atención.; el capitalismo discrimina al consumidor, tu casera o casero no. En éste sistema las relaciones humanas priman; fomentando el cariño, el respeto y la lealtad entre las partes involucradas. En locales de comida rápida, “nadie tiene tiempo para atenderte como persona. El cariño es algo nuestro, algo regional. Uno va a buscar a su casera y punto”. Rocha Monroy afirma que en las relaciones sociales siempre hay una clase de conflicto entre lo antiguo y lo nuevo; entre lo nuestro y lo ajeno. “Lo ajeno en este caso es la experiencia de la comida rápida, lo nuestro incluye la relación personal”.

De la misma forma, el escritor habló sobre la lucha cultural a la que estamos inscritos en base a nuestro contexto. En otras partes del mundo, como en Estados Unidos, no existe ese nivel de relación personal gracias al ejercicio del capitalismo pleno. “No sabes quién es el dueño o el encargado del establecimiento de comida, aquí sabes quienes son y su historia, como Doña Anita o Wist’upiku”. En éste sentido, R.R.M señala que hay una necesidad muy grande de hablar de lugares como “Las Islas”; desde su parecer, la historia no debe ser sólo la de las batallas, fechas, héroes o presidentes, sino de los constructores de la vida cotidiana. Debemos realizar una comparación entre lo que había antes y lo que hay ahora. “No hay muchos datos sobre la cotidianidad colonial; no sabemos cómo comían, qué bebían, cómo eran sus relaciones sociales. Hay que reescribir la historia de Bolivia desde lo cotidiano”. Cualquier cosa que afecte en éste sentido, es fundamental como productor de símbolos. De ésta manera, “Las Islas” posee un valor supremo a mero hecho mercantil.

Ramón explica que las personas tenemos una sed por espacios públicos; los necesitamos y tendemos a atribuirles alguna función. Gracias a ésta situación, las prohibiciones de ingreso que disponen varias políticas públicas son fatales. “Los vecinos en principio tenían razón de estar enojados por “Las Islas”. Yo vivía cerca de la plaza 24 de Noviembre y era terrible los fines de semana; las carreras de farreados por ir a comer a estos puestos, terminaban en accidentes por el exceso de velocidad”. El traslado del sector entonces, se ve argumentado por ésta clase de problemas. Sin  embargo, ahora que el lugar es mucho más ordenado, los vecinos siguen generando disputas sociales. El escritor habla de que ciertas personas quieren convertir a Cochabamba en una “ciudad escritorio”. “Con todas sus quejas, no quieren que velemos sus sueños, sino sus insomnios”, asegura el escritor.

Entonces, ¿Dónde está la capital gastronómica? El autor explicaba que nuestra ciudad tiene un carácter restrictivo de por sí. “Prohíben el paso por ciertos lugares; a las 11 de la noche pasa el intendente buscado cualquier motivo para clausurar los locales. En una ciudad con un clima tan esplendido y con una gastronomía tan intensa, tantas prohibiciones no nos dejan surgir como capital gastronómica”, comentaba Rocha Monroy. El reconocido escritor y periodista concluyó la entrevista con una afirmación muy sugerente. “Se debería establecer un mercado adecuado a nuestra realidad. No dejan vivir”. Ésta afirmación está  en relación con la constante disputa que existe entre los vecinos, la alcaldía y los dueños y dueñas de los puestos de “Las Islas”. Ramón Rocha Monroy sin lugar a dudas, demostró en ésta entrevista que debemos ver a esta plaza de comidas desde una perspectiva más integra que englobe factores históricos, culturales, sociales, políticos y económicos, con la finalidad de poder otorgarle la verdadera importancia que este lugar merece.

-Laura Rivera Tapia

Fuente: Santa Cruz de las Letras.

HISTORIAL DE UBICACIONES


ENCUESTAS REALIZADAS VÍA INTERNET


Al realizar encuestas online, nos permitimos llegar a colectividades más amplias. Gracias a éste recurso pudimos observar que de un total de 53 respuestas, un 98.1% de los entrevistados conoce el lugar denominado “Las Islas”, podría decirse entonces, que es un lugar que tiene relevancia dentro del imaginario cochabambino; sin embargo, las personas no asisten con mucha frecuencia, esto según un 74% de las personas que llenaron la encuesta y un 20% contestaron que acuden una vez al mes. Los motivos por los cuales las personas suelen visitar éste sitio es porque les gusta encontrar diversos platos que identifican a Cochabamba, el precio es bajo y hay atención nocturna, pues sirve como un lugar para tratar con el famoso “Cha’ki”; asimismo, éstas personas velan por su economía, es por eso que a un 63.5% le gusta la comida “rica y barata”.  Aparte de ello les importa la atención brindada por las “caseritas” de los distintos puestos que se encuentran allí. Por último, un 63.5% de las personas encuestadas considera a “Las Islas” como un lugar emblemático para Cochabamba, sin embargo, a un 36,5% no le parece muy relevante. A pesar de que el porcentaje de entrevistados no fue muy alto, nos sirvió para corroborar lo que plantearemos en ésta investigación.

                                                                                                         - Nayra Moruno Caero

LO QUE COMENTAN LOS NÁUFRAGOS


Como parte del trabajo de investigación que realizamos, más que todo para conocer de mejor manera la dinámica mediante la cual se maneja ¨Las Islas¨, decidimos ir al lugar mismo y tener conversaciones más íntimas con los clientes que se encontraban ahí. De ellas logramos extraer variadas declaraciones que sustentaron nuestros planteamientos base, además de ayudarnos a encontrar nuevos enfoques acerca del tema que se está tratando. A continuación, presentamos a nuestros lectores algunas de ellas que nos parecieron sugerentes y que, de cierta manera, representan la esencia de la clientela del lugar. No se presentará el nombre de los entrevistados, ya que encontramos que la condición de anonimato permitía que nos hablen de manera mucho más libre. Por tanto, sólo se incluirá la edad y el sexo de los participantes.

·         ¨Vengo aquí bien seguido porque como harto, pago poco y mis caseras ya saben cómo me gustan mis platos. Aparte me tratan con cariño, me siento como en mi casa¨. - Hombre, 23 años.

·         ¨Normalmente vengo aquí con mis amigos, es divertido porque te encuentras con harta gente y podemos sentarnos a charlar, no nos botan si es tarde y tenemos varias opciones para comer¨. - Hombre, 19 años.

·         ¨Los trancapechos de Doña Anita son los mejores de Cocha. Es que te sirve con cariño pues, a mí me lo pone harto vinagre porque sabe que me gusta. Se acuerda bien de sus clientes¨. -  Mujer, 19 años.

·         ¨Es regla venir a ¨Las Islitas¨ luego de una joda (fiesta). Todos vienen aquí a recuperar porque sabes que está abierto y no necesitas más de 20bs. para comer¨. - Hombre, 17 años.

·         ¨Siempre vengo aquí con mis hermanos, ya es costumbre; o sea, la comida ahora es más cara que antes pero igual seguimos viniendo. Se ha vuelto rutina venir aquí cuando no hay comida en mi casa. Aparte las cosas que hay son bien ricas¨. - Mujer, 24 años.

·         ¨Todos los domingos nosotros venimos aquí, para que las wawas se distraigan también. Rico comemos y bien barato, se ha vuelto parte de nuestra tradición”. - Hombre, 48 años

·         ¨ Es ley venir con mis amigas a curar aquí el ch´aki; los tracapechos de Doña Anita y las Choko Burger son santo remedio para nosotras. Por lo menos dos veces al mes venimos¨. -  Mujer, 20 años.

·         “Es el lugar ideal para cualquier cochabambino. La cantidad y el precio son accesibles, la comida es bien sabrosa y variada. Además, la atención es rápida y es personal, cercana”. -  Hombre, 39 años.

·         ¨Yo, que trabajo con jóvenes que vienen del exterior a hacer voluntariado aquí, cada vez que puedo los traigo a ¨Las Islas¨, a mí me interesa que ellos prueben nuestra comida típica y que vivan la experiencia gastronómica que nos identifica tanto a los cochabambinos¨. - Mujer, 32 años.

·         ¨Yo aquí vengo con familia y amigos. Es lo que me gusta de ¨Las Islas¨, puedes venir después de una borrachera en los findes (fines de semana) o puedes venir cualquier otra noche con tu familia haciendo algo más tranqui (tranquilo). Aparte, la comida es bien rica y bien barata¨. -  Mujer, 24 años.


Fuente: Propia.

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Bienvenidos a la Isla Urbana náufragos del cemento, del ruido y del caos. Disfruten de éste lugar mágico de la ciudad, donde lo moderno y l...