lunes, 13 de noviembre de 2017

POLÍTICAS PÚBLICAS


CON SABOR A ORDENANZAS

La transformación más importante de “Las Islas” se dio en el encuentro con las ordenanzas municipales. Podríamos deducir que cuando una actividad informal se ve regulada y controlada por el poder estatal, pierde completamente su esencia. Pero éste caso puede ser mucho más complejo, ya que las políticas públicas no sólo deben hacerle frente a una actividad económica informal, sino a una serie de prácticas culturalmente normalizadas. En éste momento es necesario plantearse la cuestión acerca de los límites y las competencias del orden gubernamental. ¿Es necesario que las ordenanzas municipales sean congruentes con el contexto local? ¿O, a su vez es más producente adecuar nuestras costumbres a la ley? Para responder éstas preguntas es preciso comprender que las explicaciones no serán puras y estarán llenas de matices en las que podríamos interpelar a ambas partes.

La primera acción municipal giró en torno a la relocalización de “Las Islas”, ya que en el anteproyecto de la Resolución Municipal 5822/11, se alegó que éste centro causaba daños de carácter social y ambiental en su primera ubicación (Vea las locaciones aquí: https://islitaurbana.blogspot.com/search/label/Infografias). Entre éstas quejas, se encontraba la congestión vehicular, la contaminación por los gases y olores producidos por los carritos; la aglomeración de jóvenes que consumían bebidas alcohólicas y los actos obscenos que pervertían la “moral” de la sociedad. Todos estos argumentos parecen bastante lógicos, pero el problema radicaba en que las caseras y los caseros consideraban que éstas acusaciones tenían además una carga racial en contra suyo. Apelaban a las decisiones políticas, asegurando que clausurar el lugar sería una forma de atentar contra su sustento económico y sus derechos laborales.

El segundo documento emitido fue el Decreto Municipal Nº011/2014, que perseguía soluciones que intentaban beneficiar a ambas partes. Además de acordar la relocalización; se definieron competencias, uso permitido de la infraestructura, modos de atención, horarios de funcionamiento, prohibición de  la venta y distribución de bebidas alcohólicas, disposiciones, medidas de control, seguridad e inspección, entre otros puntos.  El trato resultaba conveniente para los vendedores, pero varios de los postulados parecían ciertamente innecesarios. Por ejemplo, que los dueños de casetas tienen prohibido estacionar sus movilidades en el parqueo, y que los clientes sólo pueden tener sus autos ahí durante media hora, de caso contrario serán revolcados. De igual manera, se puede sancionar con la baja de la licencia de un propietario si no está atendiendo de manera directa a sus comensales. Al principio los vendedores se veían escépticos con este trato, pero cedieron con la finalidad de poder proseguir con el desarrollo de sus ventas.

Posteriormente, éste Decreto se vio reforzado por la “Ley Municipal de Actividades Económicas: Plaza de comida “Las Islas” que contiene las mismas estipulaciones de manera más concreta. El último y más reciente documento referido a éste centro es la Resolución Municipal 6696/2014, que acota una nueva consideración sumamente interesante. En este, se plantea a “Las Islas” como una marca reconocida a nivel mundial, que debe ser explotada y potencializada como centro turístico gastronómico, donde se puedan degustar varios platillos nacionales de manera segura, limpia y cómoda. A pesar de todas éstas medidas, aún en la nueva ubicación existen problemas con la cantidad de jóvenes que se reúnen tarde por la noche a realizar reuniones y comer entre amigos. Desde el traslado sin embargo, la clientela disminuyó, lo cual molestó mucho a los vendedores.

En este sentido, planteamos si realmente un carácter público combativo resulta en una verdadera solución. Como se pudo constatar en los otros artículos que conforman éste reportaje, la comida necesariamente tiene un carácter social para el cochabambino. Además, la comida ambulante tiene esa condición, la gente se reúne en espacios públicos a consumirla. Aunque “Las Islas” tomaron una forma sedentaria con la nueva infraestructura, aún conservan ese sentido de reunión urbana. Efectivamente es correcto regular la acción de éste tipo de sectores siempre que resulte perjudicial para el bien común, pero debemos ver las limitaciones contextuales que nuestra localidad presenta. Por lo tanto, es imprescindible hacer una revisión constante de éste tipo de leyes y decretos, para poder analizar qué puntos ya no tienen vigencia y qué nuevos planes de acción podrían efectuarse para lograr un equilibrio armónico entre los vendedores de éste centro y la vecindad.


-       Laura Rivera Tapia
Fuente: Propia.


Fuente: Propia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

BIENVENIDOS

Bienvenidos a la Isla Urbana náufragos del cemento, del ruido y del caos. Disfruten de éste lugar mágico de la ciudad, donde lo moderno y l...