Xavier Jordán Arandia, un comunicador social y escritor cochabambino
apasionado por las temáticas culturales, aceptó brindarnos esta entrevista para
así poder entender, desde una mirada un poco más teórica, el fenómeno que se
está estudiando en este blog. A continuación sus declaraciones.
P: ¿De qué manera las colectividades suelen conformar su identidad?
P: ¿De qué manera las colectividades suelen conformar su identidad?
R: Nunca hay rasgos definitivos que puedan identificar a una
colectividad en su conjunto, la cultura como proceso es algo que siempre está
cambiando y evolucionando, depende mucho de la percepción de las personas; sin
embargo, podemos decir que existen elementos que tienen que ver con las
prácticas culturales que son comunes a una gran mayoría de los cochabambinos, y
entre ellos está su entrega casi hambrienta por la comida. Existe, no
solamente, un imaginario colectivo en el resto del país de que en Cochabamba se
come harto y se come rico, sino que además de eso, hay evidentemente una oferta
y demanda de comida enorme. Éstas no sólo tienen que ver con lo económico,
tienen que ver con una serie de conductas y comportamientos que son
interesantes de analizar. Por ejemplo, hay dos cosas; Cochabamba tiene una
abundancia gastronómica y tiene una abundancia en cuanto a las prácticas de
comida por dos razones fundamentales: una razón histórica que abarca a todas
las sociedades pobres; cuando tú compensas esa pobreza con la noción de
abundancia eso está cumpliendo en ti una especie de capital simbólico. Hay que
entender que el pueblo boliviano como tal tiene una historia del hambre muy
trascendente, la gente de la cultura popular vive constantemente en hambre;
entonces cuando nosotros vemos los platos que se sirven, la abundancia de la
comida en Cochabamba es una manera simbólica de compensar esas falencias que se
tienen en la vida cotidiana. Eso, en el interior del país; pasa en momentos
claves como fiestas patronales o en el carnaval, que es conocido a nivel
mundial como la fiesta donde la escasez se compensa con este carácter simbólico
de la abundancia; pero en Cochabamba esa compensación es cotidiana. De alguna
manera, ésta noción de compensación de la abundancia se la tiene que relacionar
con el carácter eminentemente agrario que tiene la ciudad, pero la sociedad
agraria cochabambina se ha centrado, más que en el carácter mismo del trabajo,
en la idea del ¨comunis¨, es decir, del compartir. Entonces, durante todo el
periodo colonial y la primera parte del periodo republicano, Cochabamba ha sido
un centro histórico de la producción agraria y en eso hay una costumbre clara
que se llama la ¨Saqhra hora¨, que es compartir comida en un momento
determinado de la jornada. En Cochabamba, con los procesos de urbanización de
1952, el contacto entre la ciudad y el campo, que nunca ha sido muy disperso, a
la comida urbana se le ha aplicado el sentido de la comida agraria; teniendo
como resultado los platos tradicionales de la región, los cuales son abundantes
porque se los concibe como una forma de comunicarse a partir de la comida.
Entonces, para ir aterrizando un poco más en el tema de
investigación, ¨Las Islas¨ es un fenómeno relativamente nuevo en la ciudad, su
tradición no abarca más de 20 años. En mis épocas, el equivalente a esto era
una cosa fundamental que había debajo del puente de Cala Cala; era un centro de
reunión donde una señora en especial se inventó un bocadillo, ahí era donde
todos terminábamos después de las chupas. Ese bocadillo consiste en una versión
del Silpancho, el cual es uno de los platos más pobres de Cochabamba; viene del
¨Sillpa¨ (delgado), pero ancho. A partir
de éste plato, uno se hace la idea de que está comiendo harto, pero en realidad
lo único que come es papa y arroz; entonces, es el plato de los pobres. Con las
diversas crisis económicas que se dan a partir del modelo neoliberal, a alguien
se le ocurrió hacer una versión pobre del plato pobre, poniendo al Silpancho en
pan; es ahí como comienzan ¨Las Tierritas¨ y es el origen del Trancapecho. Se
llamaban, justamente tierritas, porqué estaban en medio de la tierra debajo del
puente. Esto ha tenido tanto impacto que se ha convertido en una comida
alternativa por la cuestión económica; después se ha diversificado con la
influencia de la comida rápida del exterior, como las hamburguesas y los hot
dogs. Así han crecido, como hongos; el comercio informal de la comida, que para
ese punto ya se llamaban ¨Las Islas¨, han generado tanto impacto económico que la
alcaldía lo ha visto como un problema social. Entonces éste lugar, en primera
instancia, es un fenómeno económico; en segundo lugar, recién viene un fenómeno
de tipo cultural, porque las islas cumplen la función de brindar una comida
alternativa que en realidad es la representación, en pequeño, de las cosas que
nosotros comemos cotidianamente en nuestra cultura. Igualmente, está otro
componente que también es cultural; no se sabe si es cierto o no, pero hay
creencias de que esas comidas te recuperan, entonces, generalmente todos los fines
de semanas terminan ahí. Como te digo, si bien no se sabe si es cierto o no, ya
se lo ha asumido como una creencia o como un saber: “Vamos a curar la
borrachera comiendo ahí”, pero lo que pasa es que el elemento más importante
para analizar el fenómeno; encima de la comida y de la cura a la borrachera, es
la utilización de ese espacio público para relacionarse. Entonces, ahí se
rebasa el carácter de ir no solo a comer, sino que se da toda una articulación
de establecer una vinculación social a partir del acto de ir a comer, al igual
que todo en Cochabamba.
P: ¿Cuál podría ser la carga imaginaria que tiene “Las Islas” en la mente del cochabambino?
P: ¿Cuál podría ser la carga imaginaria que tiene “Las Islas” en la mente del cochabambino?
R: La carga fundamental va más allá de lo gastronómico; es
un centro de reunión y de control social, el cual cumple la misma función que
una discoteca o un pub, con la diferencia de que Las Islas abarca un espacio
público que está articulado a una capacidad de aglutinar distintos sectores
sociales y culturales, cosa que no hace una discoteca. En segundo lugar, está
el escenario de comer, lo cual se constituye en aprovechar la ocasión para
consumir ¨una bola de grasa¨ barata y rica, entonces has ganado un plus, pero
no es el elemento central. En tercer lugar, está el sentido lúdico del juego y la
continuada, a tal punto que antes la presencia de gente era mucho más frecuente
por el alcohol; esto llegó al punto de convertirse en un problema social y
racial muy grande porque los vecinos las querían botar a las doñas que tenían
sus puestos ahí, pero no decían nada de las licorerías que eran las que
proveían las bebidas. Entonces, el conflicto social se articula alrededor de
luchas simbólicas y de poderes que finalmente han terminado en la
relocalización de las islas. Si bien no he ido al lugar, me han comentado que
ahora va menos gente a pesar de que está más ordenado y mejor establecido; eso
justamente te dice que el espacio público tiene un papel preponderante. Como te
digo, el enfoque fundamental está en que las islas es un fenómeno cultural que
rebasa a la gastronomía cochabambina.
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| Fuente: Planos Americanos. |

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