lunes, 13 de noviembre de 2017

¿QUÉ VAS A LLEVAR CASERITA?


Ni lo grandes críticos americanos de comida, ni los afamados chef’s franceses son capaces de competir con el exigente paladar del cochabambino. Aquí no sólo basta con comer rico, harto y barato; en Cochabamba, el ingrediente más importante que se le debe poner a los platos es el cariño de la casera. Cuando nos adentramos en la vida de éste pequeño valle; el cuál fue testigo de la quiebra de McDonald´s, la cadena de comida rápida más grande del mundo, podemos darnos cuenta de que no es sólo el consumo de comida tradicional lo que importa, sino también el cómo y el dónde uno la consume. ¿Qué es lo que un cochabambino busca a la hora de encontrar un rincón ideal para comer? Si bien ésta puede parecer una pregunta difícil, la respuesta es muy simple: un lugar donde lo traten como en casa. El que te sirvan con palabras dulces que, de alguna forma, logren alegrar tu día o que sepan exactamente cómo te gusta comer tu trancapecho favorito o tu anticucho recién cocinado, son cosas que ni el restaurante italiano más fino puede superar.

Ésta dinámica que se genera en la industria gastronómica local, la cual claramente trasciende la relación comerciante-cliente, tiene como protagonista a una figura que ya se había mencionado anteriormente, la case o caserita. Como su nombre mismo lo adelanta, las caseras son aquellas vendedoras que, a través del trato especial que te dan como cliente, te brindan una experiencia de hogar, de comida hecha en casa que es incomparable. Se les suele llamar las miski simi, las de la boca dulce que nos envuelven en un aire de afecto y apego que sólo ellas saben generar. Por muy mítica y fantástica que esa descripción pueda sonar, solo aquél que experimentó ese cariño casi maternal que otorgan, sabe de lo que estamos hablando. Éstas relaciones se construyen, como cualquier otro lazo afectivo, con años de fidelidad, confianza y complicidad.

Éste fenómeno social, muy propio de la región boliviana, ha logrado posicionarse como un mecanismo claro de defensa en contra de una cultura occidental cada vez más individualista. El sentido del consumo de la comida como espacio de socialización, a través de la importancia que se le atribuye a la atención de las caseras, es esencial para conservar nuestras raíces de comunidad. El plato preparado con cariño siempre va a ser una pequeña representación de una comunidad compuesta de lazos afectivos; y justamente, uno de los lugares en los que se puede observar claramente Ésta dinámica es en la plaza de comidas llamada ¨Las Islas¨.

Ubicada en la zona norte de la provincia Cercado de Cochabamba, ¨Las Islas¨ se ha establecido como uno de los centros urbanos más importantes de la región. Ahí, donde conviven más de diez puestos que ofrecen una variedad de comida rápida tradicional e internacional; se encuentra el puesto de Doña Anita, los trancapechos más famosos del lugar.

Doña Anita se dedica al rubro de la comida desde hace ya treinta años, pero va trabajando solamente en ¨Las Islas¨ alrededor de veinte. En su local, además de ofrecer sillpanchos, trancapechos, milanesas y lomitos, les ofrece a sus clientes un servicio fiel e incondicional: ¨Yo trabajaba en un colegio antes, de ahí que decidí dedicarme a cocinar, me iba mejor y ganaba más plata. Han sido mis alumnos quienes me han impulsado a abrir mi puesto y después ellos se han vuelto mis clientes¨. Anita ha logrado ganarse a compradores de una manera inigualable, cocinándoles con mucho corazón y con mucho cariño, ella dice que la mayoría de su público son los jóvenes, quienes acuden al lugar mayormente los fines de semana en la madrugada.

Del otro lado de la historia está Jorge Quispe, mejor conocido como ¨Timón¨, un estudiante de 22 años de la carrera de comunicación que es, más que cliente, un amigo de Doña Anita: ¨Hace unos tres años ya que voy donde la Anita, la primera vez que llegué ahí fue para recuperar después de una fiesta y así me quede con ella¨. Timón afirma que es tan cercano a ella que ya sabe de memoria sus gustos, e incluso le da permiso para que él entre a la cocina del puesto: ¨Como ya se ha vuelto una tradición ir a reaccionar ahí, ya sabe la Anita cómo me gusta mi trancapecho, hasta me deja entrar a su cocina para que yo mismo me prepare¨. Timón afirma que la fidelidad que le tiene a Doña Anita es algo que jamás podría romperse; y con el paso del tiempo, él ha logrado hacer que su círculo de amigos con los que normalmente acude a comer ahí, forjen la misma cercanía: ¨Con la Anita todo es cuestión de confianza; yo vuelvo a comprarle siempre, no solo porque es tradición, sino también por cómo me trata y cómo me conoce tan bien¨.

Ésta relación es tan solo una sola de las tantas que se pueden encontrar cuando uno va a ¨Las Islas¨ y observa el ambiente de manera más detenida. Éste constructo social e identitario que en un principio podría parecer insignificante, nos muestra el lado más humano de las relaciones económicas que se dan en nuestro país; y a su vez, funciona también como un espejo para que los cochabambinos nos miremos a la cara y no olvidemos de dónde venimos.

El mundo actual no tiene por qué ser tan frío, en nuestra cotidianidad hay gestos que, a pesar de ser pequeños, tienen la capacidad de devolverle el sentido más cálido a nuestras acciones. Caseritas como Doña Anita y clientes como Timón, son bolivianos comunes y corrientes, con grandes historias que resignifican día a día diversas prácticas culturales que, a pesar de la influencia occidental mercantilista tan presente, se niegan a desaparecer. La noción de lo nuestro como algo comunitario debería ser algo a lo que nos aferremos con todas nuestras fuerzas, y es justamente el papel que desarrollan las caseras, algo que contribuye a ésta tarea. Mirando con atención a lo que nos rodea, vamos a poder ser capaces de encontrar el lado fascinante de las cosas más banales; por lo que las relaciones sociales que se generan y crecen dentro de nuestro espacio público deberían ser un foco de atención.  


-          Adriana Carolina Benitez Ballivián 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

BIENVENIDOS

Bienvenidos a la Isla Urbana náufragos del cemento, del ruido y del caos. Disfruten de éste lugar mágico de la ciudad, donde lo moderno y l...