lunes, 13 de noviembre de 2017

ENTREVISTA A GABRIELA CANEDO


“En Cochabamba, todo gira en torno a la comida”

La socióloga boliviana Gabriela Canedo, es una profesional sumamente interesada en temáticas culturales. Posee un Doctorado en Antropología; es vicepresidenta de la Asociación de Estudios Bolivianos (AEB); docente de pregrado y postgrado en la Universidad Mayor de San Simón  y es la actual presidenta del espacio de reflexión interdisciplinar Centro Cuarto Intermedio. Entre sus principales áreas de estudio, se enfoca en temas de identidad, multiculturalismo e interculturalidad. Para poder comprender a mayor profundidad el fenómeno de “Las Islas”, Gabriela aceptó responder algunas preguntas que formulamos, con la finalidad de poder entender qué papel llega a jugar éste espacio urbano en la vida de los cochabambinos.

P: ¿Cuál es el proceso de formación de identidad?

R: En la conformación de la identidad pueden haber varias aristas, de hecho es polisémica y dependiendo del espacio en el que está y cuál es su interlocutor, saca una determinada identidad; muchas veces puede ser instrumental, otras veces hay una perspectiva interesante que es la constructivista, la cual sostiene que ésta construcción del “yo”, del “yo me identifico con algo”, se construye en relación a un “otro”. Justamente, es la diferencia en la que construye la identidad, no tanto a lo común, ya que lo común  lo podemos tener nosotras; pero lo que nos va hacer identificar la diferencia que tenemos con el otro, es decir, la carencia de determinados elementos. En ese sentido, la identidad es bastante compleja y relacional porque siempre tiene que haber un “alter”, un “otro” y es polivalente porque no tiene una sola definición; es decir, si es que estoy en una reunión de padres de familia, siempre saldrá mi identidad de mamá, o cuando estoy en la universidad tengo identidad de docente, es así como se conforma la identidad. Hay un autor interesante, Frederick Bart, que habla sobre los grupos étnicos y sus fronteras, entonces él define que la identidad se forma en la frontera, en lo diferente que tiene el otro.

La identidad no basta con yo reconocerme, si no tengo el reconocimiento del otro; no se llega a conformar la identidad si no existe el reconocimiento. Luego, los elementos de una identidad van cambiando y los que la definen es “el grupo”, que tiene que seguir nombrando o no. Para ellos, hay unos puntos cruciales para seguir siendo lo que son y ellos lo definen. Entonces, hay por ejemplo, culturas que se desarraigan de la vestimenta, pero no se deja la tierra, ya que dejamos de pertenecer a ella. En cuanto a la apropiación del espacio, se hace mención al concepto de territorio, que es un espacio geográfico que en éste caso sería “Las Islas”, una zona determinada la cual será definida en base a la apropiación del sujeto. Lo más importante de éste espacio es que se encuentra en la zona Norte lo cual marca de gran manera a Cochabamba, especialmente desde el 11 de Enero del 2007 cuando hubo la gran división de la zona Norte y la zona Sur; “Las Islas” podría ser un lugar para determinar las clases sociales.

P: Entonces, ¿Éste carácter territorial está ligado a las atribuciones imaginarias que varios segmentos le otorgan a “Las Islas” como algo propio del cochabambino?

R: Tiene que ver mucho con la carga simbólica y la apropiación de la gente. Por ejemplo, me gustaba que no tenga mesitas aunque desde el punto institucional es mejor debido a que implementaron el orden y la higiene. Sí tiene que ver con imaginarios, representaciones simbólicas.

 P: Existe una carga mitológica bastante fuerte basada en discursos simbólicos sobre este lugar. ¿Cómo las comunidades pueden armar estos discursos? ¿Por qué lo hacen? ¿Cuál es la necesidad para realizarlos?

R: Cualquier ritual, una fiesta, la religión, etc. Son sistemas de representación o de simbolización  que están significando algo; pero no tiene efecto si no hay una práctica, si otras personas no te siguen no hay efecto. Por ejemplo, si se armó un discurso de que “Las Islas” está abierto las 24hrs, que es para que los jóvenes vayan a reaccionar, entre otros, es algo funcional. Es que es algo asiduo, pero no sólo de una persona sino de un conjunto, de un etario joven; entonces estos discursos míticos se dan porque hay una práctica, está al alcance del bolsillo de los jóvenes y la diversidad de comida a un precio aumenta este imaginario que si corresponde con la realidad; barato, seguro, etc.

P: ¿Por qué cree que la gastronomía es tan importante para esa conformación cochabambina identitaria?

R: Yo creo que da un poco la condición geográfica e histórica. Por ejemplo, si podemos comparar con La Paz, que no tiene esa tradición; cuando un cochabambino va no se siente satisfecho por lo que hay, entonces es un poco zonificado y tiene que ver con la historia del departamento, la tradición de tener buena producción de verdura, etc. Cochabamba forma iconos como la comida en éste caso y otros que son difundidas por las masas que siguen. La agricultura en los valles determinó el desarrollo de una buena comida y decantó en empresas, restaurantes. Puede que no todos nos sintamos identificados con esos elementos, pero son definitivamente los más difundidos entre la población.

P: Como se dijo que la identidad no es homogénea, ni estática, ¿Ese proceso dinámico va apropiándose de distintos elementos?

R: Claro, yo creo que el imaginario de un lugar va cambiando; los elementos varían según la función que cumplen en distintos lugares. Es dinámico de acuerdo a las generaciones y mantienen un arraigo al origen. “Las Islas” pueden tener una significación diferente para el norte o el sur de la ciudad, puede ser desde comida barata, hasta una posibilidad de ascenso social respectivamente.

P: “Las Islas” adquirió un carácter turístico y social. ¿Cree que existe alguna relación entre lo gastronómico y la socialización de las personas?

R: Totalmente, es cultural; es decir que las relaciones sociales y culturales están alrededor de la comida, por lo que se considera un componente importante. Es un elemento fuerte de socialización; compartes la charla, el baile, pero al mismo tiempo la comida ejerce cierta presión. Ésta condición no es natural, es cultural. En Cochabamba, todo gira en torno a la comida.

P: En sociedades más individualistas, los centros de comida generalmente tienen una dinámica de “llegas, comes y te vas”. ¿Por qué es tan fuerte el carácter de lo comunitario en Bolivia?

R: Tenemos tradición de organizarnos o asociarnos, tenemos una capacidad corporativa de formar sindicatos o familias nucleares. Yo creo que ésta sociedad es individualizada en ciertos sentidos, pero aquí somos más gregarios, la familia pesa mucho aún no hay proceso de individualización como existe en distintas culturas. Es un carácter más histórico, concebimos la vida de distinta manera.

P: Y siguiendo esta idea de lo familiar. En “Las Islas” los clientes son amigos de las “caseritas”, tienen una relación muy cercana. Entonces, ¿El carácter íntimo de ésta actividad tiene alguna relación con esto?

R: Efectivamente, la relación que tienes con tu caserito o caserita no es algo que verías en un supermercado o fuera del país; es una relación que si es asidua de un lugar, se va haciendo más que una transacción mercantil con la “yapita” o el hecho que se metan en la vida de los comensales. Se dan unas relaciones más humanas y eso es algo que vale la pena recuperar, la relación cercana en todo espacio.  Éste tipo de lugares conforman la recuperación de éstas prácticas. El proceso de apropiación en “Las Islas” está lleno de símbolos y ritualizaciones, atravesado por la cultura con intervención de la colectividad sobre lo natural.

POLÍTICAS PÚBLICAS


CON SABOR A ORDENANZAS

La transformación más importante de “Las Islas” se dio en el encuentro con las ordenanzas municipales. Podríamos deducir que cuando una actividad informal se ve regulada y controlada por el poder estatal, pierde completamente su esencia. Pero éste caso puede ser mucho más complejo, ya que las políticas públicas no sólo deben hacerle frente a una actividad económica informal, sino a una serie de prácticas culturalmente normalizadas. En éste momento es necesario plantearse la cuestión acerca de los límites y las competencias del orden gubernamental. ¿Es necesario que las ordenanzas municipales sean congruentes con el contexto local? ¿O, a su vez es más producente adecuar nuestras costumbres a la ley? Para responder éstas preguntas es preciso comprender que las explicaciones no serán puras y estarán llenas de matices en las que podríamos interpelar a ambas partes.

La primera acción municipal giró en torno a la relocalización de “Las Islas”, ya que en el anteproyecto de la Resolución Municipal 5822/11, se alegó que éste centro causaba daños de carácter social y ambiental en su primera ubicación (Vea las locaciones aquí: https://islitaurbana.blogspot.com/search/label/Infografias). Entre éstas quejas, se encontraba la congestión vehicular, la contaminación por los gases y olores producidos por los carritos; la aglomeración de jóvenes que consumían bebidas alcohólicas y los actos obscenos que pervertían la “moral” de la sociedad. Todos estos argumentos parecen bastante lógicos, pero el problema radicaba en que las caseras y los caseros consideraban que éstas acusaciones tenían además una carga racial en contra suyo. Apelaban a las decisiones políticas, asegurando que clausurar el lugar sería una forma de atentar contra su sustento económico y sus derechos laborales.

El segundo documento emitido fue el Decreto Municipal Nº011/2014, que perseguía soluciones que intentaban beneficiar a ambas partes. Además de acordar la relocalización; se definieron competencias, uso permitido de la infraestructura, modos de atención, horarios de funcionamiento, prohibición de  la venta y distribución de bebidas alcohólicas, disposiciones, medidas de control, seguridad e inspección, entre otros puntos.  El trato resultaba conveniente para los vendedores, pero varios de los postulados parecían ciertamente innecesarios. Por ejemplo, que los dueños de casetas tienen prohibido estacionar sus movilidades en el parqueo, y que los clientes sólo pueden tener sus autos ahí durante media hora, de caso contrario serán revolcados. De igual manera, se puede sancionar con la baja de la licencia de un propietario si no está atendiendo de manera directa a sus comensales. Al principio los vendedores se veían escépticos con este trato, pero cedieron con la finalidad de poder proseguir con el desarrollo de sus ventas.

Posteriormente, éste Decreto se vio reforzado por la “Ley Municipal de Actividades Económicas: Plaza de comida “Las Islas” que contiene las mismas estipulaciones de manera más concreta. El último y más reciente documento referido a éste centro es la Resolución Municipal 6696/2014, que acota una nueva consideración sumamente interesante. En este, se plantea a “Las Islas” como una marca reconocida a nivel mundial, que debe ser explotada y potencializada como centro turístico gastronómico, donde se puedan degustar varios platillos nacionales de manera segura, limpia y cómoda. A pesar de todas éstas medidas, aún en la nueva ubicación existen problemas con la cantidad de jóvenes que se reúnen tarde por la noche a realizar reuniones y comer entre amigos. Desde el traslado sin embargo, la clientela disminuyó, lo cual molestó mucho a los vendedores.

En este sentido, planteamos si realmente un carácter público combativo resulta en una verdadera solución. Como se pudo constatar en los otros artículos que conforman éste reportaje, la comida necesariamente tiene un carácter social para el cochabambino. Además, la comida ambulante tiene esa condición, la gente se reúne en espacios públicos a consumirla. Aunque “Las Islas” tomaron una forma sedentaria con la nueva infraestructura, aún conservan ese sentido de reunión urbana. Efectivamente es correcto regular la acción de éste tipo de sectores siempre que resulte perjudicial para el bien común, pero debemos ver las limitaciones contextuales que nuestra localidad presenta. Por lo tanto, es imprescindible hacer una revisión constante de éste tipo de leyes y decretos, para poder analizar qué puntos ya no tienen vigencia y qué nuevos planes de acción podrían efectuarse para lograr un equilibrio armónico entre los vendedores de éste centro y la vecindad.


-       Laura Rivera Tapia
Fuente: Propia.


Fuente: Propia.

ENTREVISTA A RAMÓN ROCHA MONROY


¿Dónde está la capital gastronómica?

 Sixto Ramón Rocha Monroy  es un reconocido escritor y periodista cochabambino, que además de su vocación por las letras, tiene una fascinación por el mundo culinario. El experto gastrósofo es un analista y crítico de varios procesos y prácticas gastronómicas nacionales, por lo que decidimos hablar con él acerca de “Las Islas”. Éste profesional tiene una perspectiva íntegra sobre éste ámbito, ya que toca temas económicos, políticos, sociales y culturales en relación a la comida. Éste se vio sumamente predispuesto a apoyar en el trabajo, ya que considera que muchas veces no se teoriza o estudia sectores que son de vital importancia para la historia de una ciudad, tal como, en este caso, la mencionada plaza de comidas. En el presente texto se desarrollarán los puntos clave tratados en la entrevista con el escritor.

En primera instancia, Rocha Monroy (R.R.M) resaltó la importancia histórica de la vida agraria cochabambina. El denominativo de ser el “granero de Bolivia”, gestó la eterna pregunta de: ¿Cómo alimentar a tanta gente en los centros mineros? Las mujeres y los hijos naturales mestizos que resultaban del encuentro con los españoles, fueron constantemente excluidos, viéndose obligados a trabajar como arrieros o abrir pensiones para la gente del lugar. De ese pasado es que surge la vocación gastronómica cochabambina, según el escritor. Además, ya podíamos ver indicios de la dirección interna del mercado local y su carácter centrípeto. La gente de ésta ciudad se preocupa por la abundancia de buena comida. También señaló que uno de los aspectos más apetecidos por nuestra población, es la existencia de una cantidad inmensa de comida ambulante; esto representa una opción barata y de generosa cantidad. “Las Tierritas”, fue de los primeros sectores de ésta índole en la zona norte de Cochabamba, ahí fue donde se popularizó el consumo de sillpancho entre la población joven.
R.R.M considera que varios lugares urbanos pueden ser zonas de encuentro o de separación; el Rio Rocha siempre marcó una diferencia clara entre el norte y el sur, muchas veces de manera excluyente y problemática. La aglomeración de puestos de comida ambulante es mucho más común en la zona sur, por lo que “Las Islas” representa un traslado exitoso hacia el norte, conformando un espacio beneficioso de reunión y de encuentro.  Sin embargo, es notorio el deterioro de éste tipo de puestos alimenticios; los puestos ambulantes antes brillaban por su forma artesanal y ahora, se asemejan cada vez más al modelo clásico de comida rápida. Lo mismo sucede con la industria avícola, asegura Ramón: “Antes matar a la gallina de la casa era todo un acontecimiento, ahora hay pollos a la broaster en cada esquina”, ésta es una forma desvirtuar la característica artesanal de la comida ambulante.

Otro aspecto que tocó el experto, hace referencia a la ocupación del espacio público. “Las Islas”, a pesar de sus diversos traslados gracias a ordenanzas municipales, cumple el rol de ser un territorio con una alta funcionalidad para los cochabambinos. Alega que la razón de su fama está en relación con su forma pre-capitalista de atención.; el capitalismo discrimina al consumidor, tu casera o casero no. En éste sistema las relaciones humanas priman; fomentando el cariño, el respeto y la lealtad entre las partes involucradas. En locales de comida rápida, “nadie tiene tiempo para atenderte como persona. El cariño es algo nuestro, algo regional. Uno va a buscar a su casera y punto”. Rocha Monroy afirma que en las relaciones sociales siempre hay una clase de conflicto entre lo antiguo y lo nuevo; entre lo nuestro y lo ajeno. “Lo ajeno en este caso es la experiencia de la comida rápida, lo nuestro incluye la relación personal”.

De la misma forma, el escritor habló sobre la lucha cultural a la que estamos inscritos en base a nuestro contexto. En otras partes del mundo, como en Estados Unidos, no existe ese nivel de relación personal gracias al ejercicio del capitalismo pleno. “No sabes quién es el dueño o el encargado del establecimiento de comida, aquí sabes quienes son y su historia, como Doña Anita o Wist’upiku”. En éste sentido, R.R.M señala que hay una necesidad muy grande de hablar de lugares como “Las Islas”; desde su parecer, la historia no debe ser sólo la de las batallas, fechas, héroes o presidentes, sino de los constructores de la vida cotidiana. Debemos realizar una comparación entre lo que había antes y lo que hay ahora. “No hay muchos datos sobre la cotidianidad colonial; no sabemos cómo comían, qué bebían, cómo eran sus relaciones sociales. Hay que reescribir la historia de Bolivia desde lo cotidiano”. Cualquier cosa que afecte en éste sentido, es fundamental como productor de símbolos. De ésta manera, “Las Islas” posee un valor supremo a mero hecho mercantil.

Ramón explica que las personas tenemos una sed por espacios públicos; los necesitamos y tendemos a atribuirles alguna función. Gracias a ésta situación, las prohibiciones de ingreso que disponen varias políticas públicas son fatales. “Los vecinos en principio tenían razón de estar enojados por “Las Islas”. Yo vivía cerca de la plaza 24 de Noviembre y era terrible los fines de semana; las carreras de farreados por ir a comer a estos puestos, terminaban en accidentes por el exceso de velocidad”. El traslado del sector entonces, se ve argumentado por ésta clase de problemas. Sin  embargo, ahora que el lugar es mucho más ordenado, los vecinos siguen generando disputas sociales. El escritor habla de que ciertas personas quieren convertir a Cochabamba en una “ciudad escritorio”. “Con todas sus quejas, no quieren que velemos sus sueños, sino sus insomnios”, asegura el escritor.

Entonces, ¿Dónde está la capital gastronómica? El autor explicaba que nuestra ciudad tiene un carácter restrictivo de por sí. “Prohíben el paso por ciertos lugares; a las 11 de la noche pasa el intendente buscado cualquier motivo para clausurar los locales. En una ciudad con un clima tan esplendido y con una gastronomía tan intensa, tantas prohibiciones no nos dejan surgir como capital gastronómica”, comentaba Rocha Monroy. El reconocido escritor y periodista concluyó la entrevista con una afirmación muy sugerente. “Se debería establecer un mercado adecuado a nuestra realidad. No dejan vivir”. Ésta afirmación está  en relación con la constante disputa que existe entre los vecinos, la alcaldía y los dueños y dueñas de los puestos de “Las Islas”. Ramón Rocha Monroy sin lugar a dudas, demostró en ésta entrevista que debemos ver a esta plaza de comidas desde una perspectiva más integra que englobe factores históricos, culturales, sociales, políticos y económicos, con la finalidad de poder otorgarle la verdadera importancia que este lugar merece.

-Laura Rivera Tapia

Fuente: Santa Cruz de las Letras.

HISTORIAL DE UBICACIONES


ENCUESTAS REALIZADAS VÍA INTERNET


Al realizar encuestas online, nos permitimos llegar a colectividades más amplias. Gracias a éste recurso pudimos observar que de un total de 53 respuestas, un 98.1% de los entrevistados conoce el lugar denominado “Las Islas”, podría decirse entonces, que es un lugar que tiene relevancia dentro del imaginario cochabambino; sin embargo, las personas no asisten con mucha frecuencia, esto según un 74% de las personas que llenaron la encuesta y un 20% contestaron que acuden una vez al mes. Los motivos por los cuales las personas suelen visitar éste sitio es porque les gusta encontrar diversos platos que identifican a Cochabamba, el precio es bajo y hay atención nocturna, pues sirve como un lugar para tratar con el famoso “Cha’ki”; asimismo, éstas personas velan por su economía, es por eso que a un 63.5% le gusta la comida “rica y barata”.  Aparte de ello les importa la atención brindada por las “caseritas” de los distintos puestos que se encuentran allí. Por último, un 63.5% de las personas encuestadas considera a “Las Islas” como un lugar emblemático para Cochabamba, sin embargo, a un 36,5% no le parece muy relevante. A pesar de que el porcentaje de entrevistados no fue muy alto, nos sirvió para corroborar lo que plantearemos en ésta investigación.

                                                                                                         - Nayra Moruno Caero

LO QUE COMENTAN LOS NÁUFRAGOS


Como parte del trabajo de investigación que realizamos, más que todo para conocer de mejor manera la dinámica mediante la cual se maneja ¨Las Islas¨, decidimos ir al lugar mismo y tener conversaciones más íntimas con los clientes que se encontraban ahí. De ellas logramos extraer variadas declaraciones que sustentaron nuestros planteamientos base, además de ayudarnos a encontrar nuevos enfoques acerca del tema que se está tratando. A continuación, presentamos a nuestros lectores algunas de ellas que nos parecieron sugerentes y que, de cierta manera, representan la esencia de la clientela del lugar. No se presentará el nombre de los entrevistados, ya que encontramos que la condición de anonimato permitía que nos hablen de manera mucho más libre. Por tanto, sólo se incluirá la edad y el sexo de los participantes.

·         ¨Vengo aquí bien seguido porque como harto, pago poco y mis caseras ya saben cómo me gustan mis platos. Aparte me tratan con cariño, me siento como en mi casa¨. - Hombre, 23 años.

·         ¨Normalmente vengo aquí con mis amigos, es divertido porque te encuentras con harta gente y podemos sentarnos a charlar, no nos botan si es tarde y tenemos varias opciones para comer¨. - Hombre, 19 años.

·         ¨Los trancapechos de Doña Anita son los mejores de Cocha. Es que te sirve con cariño pues, a mí me lo pone harto vinagre porque sabe que me gusta. Se acuerda bien de sus clientes¨. -  Mujer, 19 años.

·         ¨Es regla venir a ¨Las Islitas¨ luego de una joda (fiesta). Todos vienen aquí a recuperar porque sabes que está abierto y no necesitas más de 20bs. para comer¨. - Hombre, 17 años.

·         ¨Siempre vengo aquí con mis hermanos, ya es costumbre; o sea, la comida ahora es más cara que antes pero igual seguimos viniendo. Se ha vuelto rutina venir aquí cuando no hay comida en mi casa. Aparte las cosas que hay son bien ricas¨. - Mujer, 24 años.

·         ¨Todos los domingos nosotros venimos aquí, para que las wawas se distraigan también. Rico comemos y bien barato, se ha vuelto parte de nuestra tradición”. - Hombre, 48 años

·         ¨ Es ley venir con mis amigas a curar aquí el ch´aki; los tracapechos de Doña Anita y las Choko Burger son santo remedio para nosotras. Por lo menos dos veces al mes venimos¨. -  Mujer, 20 años.

·         “Es el lugar ideal para cualquier cochabambino. La cantidad y el precio son accesibles, la comida es bien sabrosa y variada. Además, la atención es rápida y es personal, cercana”. -  Hombre, 39 años.

·         ¨Yo, que trabajo con jóvenes que vienen del exterior a hacer voluntariado aquí, cada vez que puedo los traigo a ¨Las Islas¨, a mí me interesa que ellos prueben nuestra comida típica y que vivan la experiencia gastronómica que nos identifica tanto a los cochabambinos¨. - Mujer, 32 años.

·         ¨Yo aquí vengo con familia y amigos. Es lo que me gusta de ¨Las Islas¨, puedes venir después de una borrachera en los findes (fines de semana) o puedes venir cualquier otra noche con tu familia haciendo algo más tranqui (tranquilo). Aparte, la comida es bien rica y bien barata¨. -  Mujer, 24 años.


Fuente: Propia.

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Bienvenidos a la Isla Urbana náufragos del cemento, del ruido y del caos. Disfruten de éste lugar mágico de la ciudad, donde lo moderno y l...